Es un proyecto de branding inspirado en la tradición vitivinícola francesa y en el imaginario artístico de la mitología clásica. La identidad visual combina elegancia, simbolismo y narrativa para construir una marca con una fuerte carga cultural y emocional, donde el vino se entiende como una pieza ligada al arte, la historia y el ritual.
Uno de los elementos centrales del proyecto son las ilustraciones mitológicas, desarrolladas como un universo gráfico propio que aporta profundidad y exclusividad a la marca. Estas ilustraciones reinterpretan figuras y escenas clásicas desde una mirada contemporánea, evocando conceptos como la celebración, el poder, la naturaleza y el paso del tiempo, valores estrechamente vinculados al mundo del vino.
El logotipo y el sistema tipográfico se inspiran en la estética editorial francesa y en los grabados antiguos, creando un equilibrio entre tradición y sofisticación moderna. La dirección artística utiliza composiciones limpias y una paleta sobria que permite que las ilustraciones cobren protagonismo, convirtiendo cada etiqueta en una pieza visual coleccionable.
Más allá del packaging, el proyecto busca transformar la experiencia del vino en una experiencia cultural. Château Saint-Estèphe no solo comunica origen y calidad, sino también una historia visual rica en simbolismo, donde el diseño y la mitología se unen para dar identidad a una marca elegante, artística y atemporal.



